Una de las cosas que siempre me parecieron más obscenas es el derroche insultante de riqueza.
Vamos, el "quemar el dinero" por el mero hecho de poder permitírselo. El ejemplo tradicional es disolver perlas en vino y luego tomárselo. Para lo único que vale es para despreciar a los demás diciendo: "soy tan rico que hasta puedo destruir perlas". Repito, como el quemar billetes.
Acabo de ver en la tele un reportaje sobre la última versión de este asunto: Una empresa valenciana fabrica cava y le meten dentro partículas de oro o plata. No vale para nada, únicamente es más caro. Un lujo totalmente innecesario, una OBSCENIDAD.
Estoy convencido de que si los excrementos escaseasen y fueran carísimos, le pondrían excrementos en lugar de oro...
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domingo, 14 de diciembre de 2008
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